A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. (Éx 22:22)

El huérfano, la viuda y el extranjero son como los pobres. Parashat de la semana subraya la protección de los infortunados,de los desgraciados y de los que sufren.

Muchos piensan que se pueden permitir cualquier cosa sin tener que rendir cuentas a nadie porque esa gente, los huérfanos y las viudas no tienen a nadie, ni padre, ni marido, ni familia que podría defenderles cuando les atacan o cuando sufren injusticia. יהוה nos advierte muy claramente que Él mismo es el defensor de los pobres y oprimidos y hace justicia. Me parece inútil detallar las consecuencias que esto conlleva. La sentencia es clara: Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos. (Ex 22:23-24) La consecuencia es por lo tanto severa: la muerte. Y lo que quizás sea aún peor es que nuestra esposa y nuestros hijos también serán viudas y huérfanos a merced de los bandidos de nuestro tipo contra quienes ya no podremos protegerlos. Es natural que si alguien interfiere en la manta que יהוה provee a las viudas y los huérfanos para eliminarla por un tiempo, la protección de nuestros seres queridos acabará de una manera similar. La consecuencia es que mi familia se encuentra en la misma situación que los que sufrieron por culpa de mi.

Para nosotros, las viudas y los huérfanos más allá de los que lo son de manera física, no son otros que aquellos que aún no pertenecen al Cuerpo de Cristo, a la Novia. No tienen padre ni esposo, no están bajo la protección de Cristo. Por otro lado, aquellos que son creyentes, pero que no pertenecen a ninguna comunidad por razones que escapan a su control y erran como huérfanos, no tienen a nadie que los alimente en espíritu. Por lo tanto, es importante dar especial atención a aquellos que llegan sedientos y hambrientos por la Palabra de יהוה, así como a los que llegan como creyentes, pero aún no han encontrado su lugar en el Cuerpo de Cristo.

Ver también 85/613 El derecho del pobre

Zeev Shlomo
24/01/2014