Y me seréis varones santos. No comeréis carne destrozada por las fieras en el campo; a los perros la echaréis. (Ex 22:31)

La prohibición de comer carroña tiene varios aspectos. Se sabe que la carne de los animales putrefactos descompone muy rápidamente y se producen todo tipo de microbios que pueden causar enfermedades infecciosas graves. También sabemos que el animal que esta muriendo produce hormonas perjudiciales para la salud que no se producen o a lo sumo difícilmente durante un sacrificio ritual. La matanza se realiza tan rápidamente que el animal no tiene tiempo de darse cuenta de que morirá.

Además, como consecuencia de la Ley 55/613, el animal encontrado, a menos que sea un animal salvaje, siempre es la propiedad de alguien. No nos beneficiemos y nunca nos alegremos de la desgracia de otras personas. Porque de lo contrario, no sería con nuestro vecino que estaríamos en comunión, sino que seríamos de alguna manera los aliados de la bestia que cometió el crimen, ya que es ella la que hizo el «trabajo sucio» de que disfrutamos.

Otro aspecto es precisamente sobre el trabajo. Que el que no trabaja tampoco coma. ¿Por qué me aprovecho de algo que no es el resultado de mi propio trabajo? Esta lógica es muy extraña al pensamiento judío y absolutamente no es en la voluntad de יהוה . Tal acto abre la puerta al parasitismo y la pereza. Trabajaría cada vez menos si fuera a recolectar animales que cayeron en los bosques o en los campos. Después de un tiempo, iré más rápido tomando un rifle y yendo a cazar, que también está estrechamente relacionado con los ritos paganos. Al final, no me detendría a robar si surge la oportunidad.

Seamos santos. Lo que uno come debe venir exclusivamente del Señor y debe ser consumido estrictamente en su altar dando gracias a él. יהוה mismo nunca nos da basura media podrida para satisfacer nuestras necesidades. Nos da lo que es mejor (aunque en tiempos de crisis o guerra, la supervivencia prevalece sobre cualquier prohibición culinaria y en realidad se nos permite comer la carne normalmente prohibida por la ley, como el cerdo).

La comida espiritual puede ser infecta y malsana igualmente. Por lo tanto, la ley también es válida para todas las enseñanzas que se dan de prisa, sin preparación, sin previa santificación por parte del servidor. Aceptar tal alimento excluye la posibilidad de santificarnos. Entonces no nos contentemos con recojer mensajes por aquí y allá, porque יהוה quiere darnos lo mejor.

Si no es exclusivamente de יהוה que espero mi salario que sea físico, psíquico o espiritual, soy como el perro callejero que pone su futuro en la suerte y vive alimentándose de basura abandonada por algunos depredadores.

Ver también la ley 61/613 Prohibición contra el consumo de carne de animales apedreados.

Zeev Shlomo

24/01/2014